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Tossa y el alcornoque
La belleza del paisaje de Tossa se debe tanto a su costa abrupta, que forma pequeñas calas y playas de un azul transparente, como al espléndido marco de montañas que la rodean, llenas de verdor de pinedas y alcornocales.
El terreno hoy ocupado por el Camping Cala Llevadó fue, tiempo atrás, bosque de alcornoques y cultivo de algarrobos. La familia Aromir, propietaria del Camping y también de bosques de alcornocal en Tossa, desea daros a conocer, en este breve resumen, cómo funciona todavía hoy la explotación de estos bosques y qué proceso de industrialización acompaña al corcho, desde el árbol hasta la botella de champagne o de un vino de marca.
Los alcornocales son bosques típicamente mediterráneos en los que la explotación no consiste en cortar árboles, sino en descortezarlos. El producto básico que se extrae, además de leña o bellotas, antes más apreciadas que ahora, es el corcho. El corcho es la corteza que recubre los árboles y actúa como aislante y protector en caso de incendio del bosque. Los alcornoques tienen la capacidad de regenerar esta capa después de cada pelada.
Los alcornocales ocupan las áreas húmedas y silíceas de la parte occidental del Mediterráneo. En Cataluña se concentran en las comarcas de La Selva, Gironés y Les Alberes. Al alcornoque no le va bien el frío, y crece bien con precipitaciones anuales de entre 600 y 1000 ml. Prefiere las solanas, orientadas al mar, y su hábitat corresponde a altitudes por debajo de los 800m.
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